Qué visitar

Espacios naturales protegidos

Localización: Se encuentra tomando la carretera en dirección a Puente Genil.

La Laguna de Zóñar es la mayor de los seis humedales que conforman el interesante conjunto conocido como Lagunas del Sur de Córdoba, localizado entre cultivos de secano de olivares, viñas y cereales en plena campiña cordobesa. En ella se puede ver desde el pato malvasía, hasta el somormujo, además de rapaces, tales como aguiluchos laguneros, águilas calzadas, pescadoras, milanos negros…

Las lagunas, de Zóñar y Rincón, se encuentran rodeadas por un cinturón de vegetación formada por eneas, carrizos y cañas, aislándolas del exterior y permitiendo la existencia de las numerosas aves acuáticas que otorgan a estos lugares el enorme valor ecológico que tienen. Cercanos a estas lagunas se encuentran los Parajes Naturales de los embalses de Cordobilla y Malpasillo que completan el interesante atractivo de la zona para la observación de aves acuáticas.

En el Centro de Visitantes «Laguna de Zoñar» te ofrecemos toda la información que necesitas para conocer las Reservas y Parajes Naturales del Sur de Córdoba, pásate por aquí entes de iniciar tu visita.

La llamativa exposición que se encuentra en el centro de visitantes permite obtener una amplia visión del patrimonio que se encuentra en la Reserva Natural. Pero es el personal informador que atiende al público en este equipamiento el que mejor te puede presentar la forma de visitar estas zonas húmedas del Sur de Córdoba, atendiendo tus requerimientos.

La visita a la localidad sin una parada en la Laguna de Zóñar estaría incompleta. El centro de Visitantes, el observatorio público o el sendero botánico de la Carrizosa son algunos de estos elementos de interés. Se encuentra tomando la carretera en dirección a Puente Genil, a unos 3 Km. de Aguilar. Dentro del término municipal también se encuentra la Laguna de Rincón, a la que se accede por la carretera de Moriles; es uno de los lugares preferidos por la malvasía para reproducirse. Al sur, lindando con los términos de Badolatosa y Puente Genil, siguiendo la carretera de Puente Genil a Jauja, se encuentra el Paraje Natural de Cordobilla.

Patrimonio civil

La Villa

La parte más antigua de la población se situaba en la zona alta del denominado Cerro del Castillo. En este lugar se localiza la villa, que estaba rodeada por una muralla de la que quedan pocos restos. Su población era muy reducida, sobre todo a raíz de la conquista cristiana.

Por relatos y descripciones sabemos que tenía varios torreones y tres puertas. La del Jordán, que se denomina Puerta Real, situada hacia mitad de la cuesta de Jesús. La del Hierro, también llamada Puerta del Espejo, que miraba al Norte, existía todavía a mediados del s. XIX, y la Puerta del Agua que debió estar al oeste de la calle Cuestezuela.

El Castillo

Este lugar debió ser desde tiempos remotos sitio estratégico. En los hallazgos arqueológicos realizadas en las cuevas bajo sus murallas, se han encontrado materiales eneolíticos del III al II milenio. El cerro está lleno de cerámicas del bronce, con necrópolis en las laderas (ibérica y romana). Ipagro debió ser población ibérica, por su cerámica típica coloreada, con círculos concéntricos enteros, de influencia púnica.
Con motivo de la sublevación de Omar ben Hafsun su nombre aparece en la historia con el nombre de Poley en la batalla del mismo nombre.

El castillo de Poley fue considerado por Omar como el punto estratégico más importante de su línea fronteriza llegando a instalar allí la plaza de armas y reforzando las defensas. El 16 de abril del año 891 Omar fue derrotado, entrando Abd Allah en el castillo, sin llegar a combatirlo en la batalla de Poley.

Este castillo formó parte de la cora de Cabra, formando ésta parte del reino de Granada al caer el califato. Posteriormente pasó a poder de los almorávides y de los almohades, perdiendo finalmente su cabeza militar con la caída de Córdoba en 1236 y en 1238 su cabeza política con la muerte de Ibn Hud.

Se reparan puertas y fortificaciones del castillo y de la villa tras la conquista por el rey Fernando. En 1352, don Alonso Fernández Coronel, que se subleva contra el rey, es atacado en el castillo por tropas reales. Se minaron las murallas y se derrumbaron parte de estas que en seguida se volvieron a levantar.

El rey Pedro I devolvió por segunda vez la villa a la Corona y ordenó que se borrasen todas las señales de águilas que se habían puesto de los anteriores señores, cambiándole el nombre a la villa por el de Monterreal, mandando reparar el castillo por ser este fronterizo.

Al s. XV pertenece la base del actual campanario de la parroquia y el trozo de muro contiguo. El castillo era de planta rectangular, con los lados mayores de N. a S. El muro arrancaba de la torre S.O., de sección circular, continuaba por una torre intermedia y terminaba en la torre cuadrada de la esquina S.E. En los muros había garitas salientes, sostenidos en remates. Los demás lados exteriores del castillo guardaban la misma proporción, alternando los torreones o cubos en los ángulos con las garitas intermedias, rodeado por foso y barbacana en el lado meridional. Una torre albarrana de tres plantas -llamada de la Cadena por tener una cadena esculpida en piedra que la ceñida alrededor a un tercio de altura- tuvo su entrada por el muro meridional, estaba coronada de almenas penetrada de aspilleras y rodeada de un foso al que llamaban la cárcava.

La puerta del castillo estaba situada al E., próxima a la torre cuadrada. Pasado el soportal abovedado, partía una escalera de acceso a la planta alta y zona residencial, donde estaba el salón del homenaje, de ocho metros de ancho por veintiuno de largo, situado en la misma torre cuadrada y extendiéndose hacia el E. Tenía tres ventanas, una sobre la puerta, otra sobre el patio y otra en la misma torre. En este salón se conservaron hasta mediados del s. XVIII varías armas antiguas. Todavía en 1842, podían verse, los estribos de la bóveda que la cubría y los arranques de sus nervaduras. Hacia el sur corría una galería destinada sin duda en su parte baja a alojamientos de su guarnición, y en el piso superior a los dueños y servidumbre. El patio de armas, en la zona septentrional, 31 metros por 24 ms., tenía en su centro dos aljibes de 7 por 4. También tenía dependencias subterráneas, como una cocina al N. que enlazaba con la Sala Honda, ocupadas ambas por la guarnición.

De la arruinada torre N. del castillo, queda aún una ménsula de la que arrancan tres nervaduras góticas. Esto quedaba en 1910; sesenta años antes un corregidor autorizó demoler el castillo y utilizar sus piedras. Se trataba de don Juan Vila Cordón que ordenó levantar las losas de mármol rojo de Cabra que pavimentaban el patio de armas para acerar algunas calles principales.

Plaza de san José

De estilo neoclásico, fue proyectada por Juan Vicente Gutierrez de Salamanca. Comenzó a construirse en 1810 y se terminó en el 1813, en plena guerra de la independencia.

La plaza se crea con dos objetivos fundamentales, cubrir un descampado que había en el centro de la ciudad, siguiendo así la moda de embellecimiento de las ciudades que se había impuesto por Carlos III, y sanear e higienizar los medios urbanos concentrando en un sólo lugar las instalaciones públicas, mercado, cárcel, festejos, etc.

Desde que se inauguró hasta 1966, la plaza albergaba un mercado ambulante.

Es de planta octogonal cerrada, comunicándose con las calles que la rodean mediante cuatro arcos.

Aunque en un principio no fue así, acertadamente se optó por diseñar las fachadas iguales, dándole uniformidad a la plaza. Excepto la casa consistorial, los demás edificios que la componen son de tres plantas, separadas por impostas que terminan en un ático adornado con pináculos.

Las portadas son casi todas adinteladas de piedra. La superficie interna es de 3.500 metros cuadrados y fue declarada conjunto histórico-artístico en 1973.

Autor: GUTIERREZ DE SALAMANCA JUAN VICENTE

Fecha: 1813

Dirección: Plaza de San José

Torre del reloj

Situada en el cerro de la Silera, en la plaza de los Desamparados, fue construida entre 1770 y 1774, durante el reinado de Carlos III. El arquitecto que dirigió la obra fue Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca.

Está construida en ladrillo agramilado con basamento de arenisca; es una torre exenta, de concepción barroca. Posee dos campanas, una para las horas y otra para los cuartos.

Tiene unos treinta metros de altura, de tres cuerpos, zócalo alto y remate con linterna. El primero, junto con el zócalo en el que se abre la puerta, tiene una altura sensiblemente similar a los otros dos juntos con vanos pequeños. En el segundo cuerpo se encuentra el reloj, tiene los huecos grandes y en él se sitúan las campanas de las horas. El tercero también tiene los huecos grandes, en él se encuentran las campanas de los cuartos. Este cuerpo termina en una cúpula decorada de azulejería; esta cúpula está coronada por un remate en forma de linterna. La obra, que comienza con forma cuadrada con esquinas rematadas, termina en su último cuerpo con forma ochavada. De estilo barroco, se encuentra rodeada de decoración de ladrillo con molduras que rodean huecos, esquinas y cornisas.

Autor: GUTIERREZ DE SALAMANCA JUAN VICENTE

Fecha: 1774

Dirección: Calle Silera, s/n

Casas señoriales y paseos

Aguilar es un pueblo de casas señoriales con fachadas blasonadas y portadas majestuosas. Una de las más antiguas se localiza en la calle Pozuelo y data de 1574.

En la calle Arrabal se encuentran algunas casas, una de ellas, del s. XVII, la ocupó el rey Felipe V a su paso por Aguilar. La contigua a ésta muestra en su fachada unas cadenas que su antiguo propietario, el marqués de Casas-Vargas, mandó poner equivocadamente sin derecho para simbolizar el asilo concedido por Carlos III al dueño de la casa vecina. Su fachada, toda de piedra, está fechada en 1670 y ostenta el escudo de los Spínola.

En esta misma calle, en el número tres, se alza una casa de principios del s. XIX, en cuya fachada, con grandes columnas y pilastras que flanquean los vanos centrales, se hacen interesantes labores de ladrillo en jambas y guardapolvos.

En el número uno de la calle Carrera, antes Calvo Sotelo, hay una casa de portada y balcón severos, con baranda de hierro de grandes líneas. Al zaguán se abre el portón, el más artístico de Aguilar y uno de los más bellos de la provincia de Córdoba, es de nogal tallado. La número treinta y cinco es otra casa de fachada barroca.

La casa número dos de la antigua Gutiérrez Cámara, hoy Vicente Núñez, también llamada del «Caballo de Santiago» porque tiene una hornacina sobre el balcón central en el que hay una figura de Santiago a caballo. La portada es de piedra blanca, con dintel magnífico y moldura que forma el coronamiento sobre la hornacina. Lleva grabado el año 1765, el de su construcción.

La casa más popular con caracteres muy propios del s XIX, es de fachada sencilla, con dos plantas, con fajas que, a modo de arrabas, rodean puertas y ventanas, a unos centímetros despegados de las líneas de huecos de puertas y ventanas.

Otros edificios civiles de interés son los Molinos del Duque, viejos molinos aceiteros de interesante arquitectura y de los que quedan elementos representativos.

En la calle La Tercia se levanta el edificio que le da nombre, actualmente bodega, con bonita portada con escudo de los Duques de Medinaceli y hornacina con Ecce Homo. En el interior presenta tres grandes naves con dos plantas, aunque la central, tras ser reformada, ha quedado en una sola planta con la altura de las dos. Las laterales conservan las recias bóvedas para entrada de acémilas a la planta superior. Debe ser obra del s. XVII o principios del s. XVIII.

Patrimonio religioso

La Parroquia de Nuestra Señora del Soterraño

Está situada en el casco antiguo de Aguilar. La iglesia original fue ampliada en 1530 por la marquesa de Priego Catalina Fernández de Córdoba. Según algunos autores está edificada sobre un primitivo templo que data del año 1260 y que mandó construir don Gonzalo Yánez, primer señor de Aguilar.

Autor: RUIZ, EL VIEJO HERNAN

Fecha: 1530

Dirección: c/ Cuesta de Jesús

La Parroquia de Nuestra Señora del Carmen

Antiguo convento de frailes carmelitas de 1590, la actual iglesia data del s. XVII. Con planta de tres naves, la central, sin ábside ni crucero, tiene bóveda de medio cañón con fajones y lunetos y una capilla con arco de medio punto en la que se encuentra el retablo mayor. Está separada de la nave por un gran arco toral, tiene planta cuadrada con molduras alrededor, de la que arrancan cuatro pechinas y cabecera con cúpula rebajada.

La puerta de la sacristía es de madera, formada por dos grandes hojas con labor de talla y ensamblaje, es una muestra del barroco aguilarense.

La nave de la epístola está formada por varias bóvedas ovaladas; la del Evangelio, con bóvedas de arista. De todas las capillas destaca la de San Isidro Labrador, con decoración en rica yesería.

Autor: Desconocido

Fecha: 1590

Dirección: Plz. del Carmen s/n

El castillo de Poley fue considerado por Omar como el punto estratégico más importante de su línea fronteriza llegando a instalar allí la plaza de armas y reforzando las defensas. El 16 de abril del año 891 Omar fue derrotado, entrando Abd Allah en el castillo, sin llegar a combatirlo en la batalla de Poley.

Este castillo formó parte de la cora de Cabra, formando ésta parte del reino de Granada al caer el califato. Posteriormente pasó a poder de los almorávides y de los almohades, perdiendo finalmente su cabeza militar con la caída de Córdoba en 1236 y en 1238 su cabeza política con la muerte de Ibn Hud.

Se reparan puertas y fortificaciones del castillo y de la villa tras la conquista por el rey Fernando. En 1352, don Alonso Fernández Coronel, que se subleva contra el rey, es atacado en el castillo por tropas reales. Se minaron las murallas y se derrumbaron parte de estas que en seguida se volvieron a levantar.

El rey Pedro I devolvió por segunda vez la villa a la Corona y ordenó que se borrasen todas las señales de águilas que se habían puesto de los anteriores señores, cambiándole el nombre a la villa por el de Monterreal, mandando reparar el castillo por ser este fronterizo.

Al s. XV pertenece la base del actual campanario de la parroquia y el trozo de muro contiguo. El castillo era de planta rectangular, con los lados mayores de N. a S. El muro arrancaba de la torre S.O., de sección circular, continuaba por una torre intermedia y terminaba en la torre cuadrada de la esquina S.E. En los muros había garitas salientes, sostenidos en remates. Los demás lados exteriores del castillo guardaban la misma proporción, alternando los torreones o cubos en los ángulos con las garitas intermedias, rodeado por foso y barbacana en el lado meridional. Una torre albarrana de tres plantas -llamada de la Cadena por tener una cadena esculpida en piedra que la ceñida alrededor a un tercio de altura- tuvo su entrada por el muro meridional, estaba coronada de almenas penetrada de aspilleras y rodeada de un foso al que llamaban la cárcava.

La puerta del castillo estaba situada al E., próxima a la torre cuadrada. Pasado el soportal abovedado, partía una escalera de acceso a la planta alta y zona residencial, donde estaba el salón del homenaje, de ocho metros de ancho por veintiuno de largo, situado en la misma torre cuadrada y extendiéndose hacia el E. Tenía tres ventanas, una sobre la puerta, otra sobre el patio y otra en la misma torre. En este salón se conservaron hasta mediados del s. XVIII varías armas antiguas. Todavía en 1842, podían verse, los estribos de la bóveda que la cubría y los arranques de sus nervaduras. Hacia el sur corría una galería destinada sin duda en su parte baja a alojamientos de su guarnición, y en el piso superior a los dueños y servidumbre. El patio de armas, en la zona septentrional, 31 metros por 24 ms., tenía en su centro dos aljibes de 7 por 4. También tenía dependencias subterráneas, como una cocina al N. que enlazaba con la Sala Honda, ocupadas ambas por la guarnición.

De la arruinada torre N. del castillo, queda aún una ménsula de la que arrancan tres nervaduras góticas. Esto quedaba en 1910; sesenta años antes un corregidor autorizó demoler el castillo y utilizar sus piedras. Se trataba de don Juan Vila Cordón que ordenó levantar las losas de mármol rojo de Cabra que pavimentaban el patio de armas para acerar algunas calles principales.

El templo conventual de San José y San Roque

Conocido popularmente por «Las Descalzas». El fundador fue Rodrigo de Varo y Antequera en 1671. Destaca su iglesia, verdadera joya del barroco aguilarense. La portada que mira al sur está fechada en 1683 y la que mira al este, es del año 1702. De planta de cruz latina con cúpula sobre el crucero, con carácter de convento con coros alto y bajo.

Destaca la riqueza de su decoración con abundantes yeserías doradas, la hojarasca esculpida y pintada, los marcos, las formas arquitectónicas y pinturas murales que cubren sus muros y bóvedas que, junto con los retablos y cuadros, no dejan libre ningún espacio. La decoración es obra de Juan Muñoz Berlanga, del cual se dice inventó un procedimiento por el que bruñía el oro sobre el yeso.

La iglesia tiene cuatro retablos, además del mayor, y en ellos se veneran imágenes de santos familiares y protectores de la Orden del Carmen.

Autor: Desconocido

Fecha: 1683

Dirección: c/ Moralejo

Iglesia de la Veracruz

Esta ermita de nave única, abovedada y capilla mayor cuadrada con cúpula, se construyó a mediados del s. XVII en el Llano de la Cruz.
De antecedentes más sevillanos que cordobeses, esta iglesia es la más antigua de Aguilar. De arco de medio punto formado por tres fajas, que arranca de impostas.

La iglesia actual es de cajón, cubierta por bóveda de sección carpanel, con fajones. La capilla mayor, separada de la nave por un arco toral, está cubierta por una cúpula rebajada, sin luces, con un gran camarín con cúpula.

Se le añadió, en el s. XVIII, por el lado de la Epístola, la capilla del Rosario, de planta hexagonal, con hermosas yeserías y unos soportes en las esquinas con fragmentos de columnas salomónicas, estípites y bustos femeninos. La capilla termina en cúpula con linterna y se le anexa un camarín en el que se encuentra la imagen de la Virgen de la Rosa.

Autor: Desconocido

Fecha: Siglo XVII

Dirección: Llano de la Vera Cruz

Iglesia de la Inmaculada Concepción

Esta iglesia está formada por tres naves separadas por arcos formeros de medio punto sobre pilares cuadrados y semicolumnas en sus frentes. De planta cuadrada, la capilla mayor se abre a la nave central mediante un arco toral. La nave tiene bóvedas de medio cañón con lunetos y fajones. El estilo renacentista es claro debido a los arcos y los pilares. Su primitiva arquitectura se ha mantenido a pesar de las reformas y remodelaciones que ha sufrido; el interior es del s. XVIII.

Autor: Desconocido

Dirección: c/ Santa Brígida

Iglesia de la Candelaria

Aunque construida en el s. XVI, ya existía un templo en 1540 en el mismo lugar. La iglesia, de estilo mudéjar, tiene nave única y capilla mayor cuadrada, cubierta por armaduras de madera con labores de lazo. Se reformó en el año 1730, y los artesonados originales fueron reemplazados por los actuales. La capilla mayor, cubierta por una cúpula ochavada de lazo mudéjar, está fechada en 1575. El camarín, de carácter rococó, data del s. XVIII y es obra de Juan López Segura. El retablo es de yesería con formas de arquitectura en madera y columnas salomónicas que flanquean el nicho del camarín.

Autor: Desconocido

Fecha: Siglo XVI

Dirección: Calle Candelaria

Iglesia del Cristo de la Salud

De origen desconocido esta ermita es muy antigua. En 1611 se levanta la actual, aunque según algunos historiadores, con motivo de una epidemia que afectó a Aguilar a finales del s. XVII, se decide levantar un santurario. La iglesia parece de esta última fecha. La portada es de piedra, en arco de medio punto y flanqueado por columnas con un remate barroco. El interior es de cajón, con capilla mayor cubierta con bóveda rebajada. La torre se levantó en 1864, como así consta en una inscripción que hay junto a la puerta.

Autor: Desconocido

Fecha: 1611

Dirección: c/ San Cristóbal

Otros edificios religiosos desaparecidos

Aguilar, como otros tantos pueblos, sufre la desaparición total o parcial de muchos de sus edificios, como la iglesia de los Desamparados del s. XVIII, de la que sólo quedan una torre y muros en ruinas o la de San Blas que conserva sus muros primetrales. El convento de Las Coronadas es otro de los templos que ha desaparecido totalmente, así como las iglesias de la Antigua, San Sebastián, San Cristóbal, etc.

El castillo de Aguilar

El Cerro del castillo de Aguilar de la Frontera es, sin duda alguna, uno de los yacimientos arqueológicos más representativos de la geografía andaluza. Aunque las excavaciones se han centrado en los restos medievales, la abundancia de materiales en superficie junto con hallazgos puntuales, lo convierten en una referencia en la evolución del poblamiento en toda la comarca. Restos neolíticos, calcolíticos, de la Edad del Bronce, ibéricos, romanos, visigodos, árabes… se desparraman por todo el cerro, mostrando la riqueza de este espacio y su importancia en el entramado de poblaciones que ocupaban todo el espacio campiñés desde la más remota antigüedad.

Todo ello situado en un promontorio que domina la Campiña en su zona sur, a cuyos pies discurre el río Cabra, un afluente del Genil. Este cerro, favorecido geográficamente, está situado en una encrucijada de vías de comunicación: de norte a sur, con la antigua vía de Córdoba con Málaga, y, de este a oeste, comunicando las vegas de los ríos Genil y Guadajoz.

El relieve, más pronunciado que las suaves lomas de la Campiña Baja, se debe a sus características geológicas, cuyos componentes influyen directamente sobre las propiedades de los suelos, condicionando, junto con el clima, la vegetación que soporta.

Desde su posición se divisa al norte la Sierra de Córdoba, cerrando la perspectiva del horizonte lejano en esta zona. Al este los promontorios de las Sierras Subbéticas cordobesas, con la sierra de Montilla. Al sur las sierras Subbéticas cordobesas y los cerros de Camarata y Buenavista cercanos a la población. Y, al oeste, los cerros de las Atalayas y el amplio espacio de la depresión del Guadalquivir que se abre hasta las campiñas de Sevilla y Cádiz.

 

Historia y Paisaje desde el Cerro del Castillo

El Cerro del Castillo de Aguilar de la Frontera es un monte de 382 m. s. n. m. Se encuentra incluido dentro de la Campiña Alta, en una encrucijada entre la vía de comunicación de Córdoba- Málaga y otra que es un paso natural entre las campiñas de los ríos Guadajoz y Genil. La acción erosiva del río Cabra y los arroyos Fuente de las Piedras y Tenería ha configurado un cerro pronunciado, de fuertes pendientes, que lo han hecho idóneo para el poblamiento durante cerca de cinco mil años.El castillo de Aguilar, conocido como Bulay en la época árabe, le da nombre al cerro en el que hoy se levantan sus ruinas. Este cerro es el origen de la población desde, al menos, el Calcolítico. En etapas históricas fue el centro de una rica comarca, bien como sede episcopal (306 d.C.), bien como hisn cabeza de un iqlim (Bulay, siglo IX), o bien como villa cabecera del Señorío de Aguilar (desde el siglo XIII). Esta situación de fortaleza político militar la ostentó durante cerca de cinco siglos, hasta que perdió su importancia estratégica después de la conquista de Granada.La fortaleza ha sufrido numerosos cambios, permaneciendo en sus diferentes construcciones las huellas de los acontecimientos más relevantes que han sucedido en Aguilar y que tuvieron una gran repercusión en Córdoba y en Castilla. La traza de lo que se observa hoy corresponde a la última ampliación que se hizo a finales de la Edad Media, una reforma que cambió completamente su imagen y el mismo concepto de fortaleza, para adaptarla a las nuevas técnicas de ataque y defensa por la aparición de la artillería.

La estructura exterior del castillo.

Rodeando el edificio se extiende el aproche, zona libre alrededor del castillo para el control de acercamientos. Desde el aproche hasta los muros nos encontramos el foso, formado en parte por el propio terreno y por los muros de la falsabraga. En ella, con la traza quebrada y adaptándose a las torres interiores, se abren las troneras, cuyas bocas barrían todo el terreno circundante. Sobre ella corría el adarve, protegido en su origen por los parapetos o antepechos con almenas exteriores. La altura total de este antemuro era sensiblemente menor que los muros principales. En la zona sur, entre el protobaluarte y la torre de la Cadena, a los pies de la falsabraga recta se abría un gran foso al que llamaban la Cárcava.Entre esta falsabraga y los muros principales discurría la liza, espacio que comunicaba prácticamente todo el perímetro del castillo. Desde ella se accedía al baluarte que daba al espacio exterior, y, por la puerta de acceso, al interior del castillo.Los muros principales del castillo arrancaban desde el norte con la gran torre del Homenaje, de planta rectangular. En el lienzo que unía esta torre con la torre intermedia, junto a esta última y protegida por ella, se abría la puerta. Desde la torre intermedia un muro con garita elevada la unía con la torre redonda del ángulo sureste, llamada los Aldabones. Desde esta, con garitas elevadas, el muro sur iba en dirección al oeste hacia la torre albarrana de la Cadena, que se comunicaba con él mediante un pontón elevado.Circundando el castillo por la parte oeste, se levantaban los muros viejos, restos de la fortificación árabe y de los primeros años cristianos, cuyo buen estado de conservación permitió que se integrara en la obra de finales del siglo XV.Por fin, el lado norte, con una poterna de servicio que da a la gran torre del Homenaje, una mole imponente que se levanta sobre el tajo de la roca del cerro.

La organización interior del espacio

Las sucesivas obras interiores realizadas en este edificio, así como su abandono en el último siglo y medio, han dificultado la comprensión de la distribución interior. La utilización del edificio como hospital en una importante epidemia de peste a finales del siglo XVII, provocó su abandono, siendo utilizado a finales del siglo XVIIII como lugar de refugio de personas muy humildes.En la invasión francesa, era tal su grado de deterioro, aunque aún permanecía en pie, que no fue utilizado como cuartel.Hoy se observa la obra del siglo XV que circunda completamente el gran patio, en cuya parte norte se encuentra el algibe. Alrededor de este patio porticado se distribuían las galerías por los lados norte, este y sur, ocupando la zona oeste otros patios cuyo uso sería como caballerizas, cocina menor, hornos, etc.De todos los elementos que forman la construcción, destaca, por su tamaño, la estructura de la gran torre del Homenaje, con cerca de 426 m2 de planta y una altura estimada de cerca de 40 metros. Sus muros, de cuatro metros de grosor, dan idea de la imagen que proyectaba esta torre tan singular en toda la campiña cordobesa, siendo el elemento más simbólico de los castillos de la Casa de Aguilar.Gracias a las excavaciones de los últimos años se puede seguir completamente la descripción que hizo en 1839 Manuel de la Corte y Ruano, gracias a la cual podemos conocer con más detalle su distribución.

Un elemento singular: el protobaluarte artillero

Uno de los elementos más interesantes del castillo de Aguilar, es el protobaluarte artillero, una estructura potente que se localiza en la esquina sureste de la construcción. Siempre se ha denominado cubete artillero, pero sus características hacen pensar en un paso más en los sistemas defensivos de las fortificaciones tardomedievales, por lo que se aproxima a los baluartes artilleros que se construyen por Castilla unas décadas más tarde, en la primera mitad del siglo XVI.Se trata de una torre de tres pisos cuya planta sótano tiene sección pentagonal con un pilar central también pentagonal. Las dos plantas superiores, libres, tenían sección exterior circular. Disponía de doce aspilleras para dar luz y airear la planta sótano y seis troneras por cada una de las otras dos plantas.La altura era inferior a la torre de Los Aldabones, en la esquina sureste de los muros interiores del castillo, y estaba dominada por ella. La entrada la tenía por la liza y el acceso al sótano se hacía por una abertura cuadrangular en la base del pentágono que aún se conserva.Esta torre baluarte era conocida como torre de la Mazmorra, y en el costado oeste se prolongaba mediante un muro que servía para proteger un acceso elevado que daba directamente al foso. Su interés está en la singularidad de los elementos que incorpora, puesto que supone una solución novedosa en las defensas artilleras de los castillos de finales del siglo XV. Por otra parte, todas las descripciones hacen alusión a su gran riqueza ornamental exterior, siendo un símbolo del castillo hecho para sorprender a cuantos lo visitaban, cumpliendo uno de los principales objetivos de Alonso de Aguilar al realizar esta obra: el de representación.

Un elemento singular: el protobaluarte artillero 1

El castillo y el núcleo urbano

El caserío más antiguo es el más próximo al núcleo original del cerro del Castillo, extendiéndose posteriormente hacia el sur, donde se levantan la mayoría de los monumentos más característicos de la población.Uno de ellos es la Iglesia del Soterraño, cuya planta actual se debe a la ampliación que hizo la Marquesa de Priego, Catalina Fernández de Córdoba, en 1530; para su construcción se abrió hacia los pies parte de una cantera que compite con la iglesia en altura. En su obra se incluye el campanario, construido sobre una antigua torre y lienzo de muro de la vieja cerca medieval de la fortaleza.En el paisaje urbano, además de la Iglesia, formando parte del entorno del cerro, destaca la Torre del Reloj, construcción civil que se levanta entre 1770 y 1774 en el cerro de la Silera; junto a ella se observan los pináculos que coronan la Plaza de San José. Los cerros Pocapaja y Crespo, son los más jóvenes en la evolución urbana aguilarense, ambos urbanizados en el último cuarto del siglo XX.Toda esta parte está incluida, como el resto de las tierras que circundan al cerro del Castillo, dentro del denominado ruedo, caracterizado por un mosaico de pequeñas explotaciones con una mayor diversidad de cultivos. El tamaño medio de las explotaciones va creciendo con la distancia, así como la dedicación casi en exclusiva al olivar.En la actualidad, Aguilar de la Frontera se extiende por varios cerros: cerro del Castillo, Cerrillo, Silera, Tumbajarro, cerro Crespo y las faldas del cerro Romano y el cerro de PocapajaLa estructura urbana medieval que circundaba las viejas murallas de la fortaleza se ha perdido, quedando retazos de muros y torres que todavía mantienen el trazado antiguo. Los barrios, que se extendían por las laderas norte y este se han arruinado, desplazándose el casco urbano hacia zonas más suaves en dirección al sur. La puerta del Jordán, el barrio de los Judíos, la calle de los Silos, la antigua ermita de San Antón, la calle de los Cambrones y la puerta del Hierro son recuerdos en los documentos escritos que nos hablan de una distribución urbana que se extendía alrededor de las murallas, perdida por las epidemias de peste y la huida hacia zonas más soleadas y de topografía más suave para la actividad humana.

El castillo y el núcleo urbano 1

El castillo de Aguilar, un mirador privilegiado

La posición que ocupa el Cerro del Castillo de Aguilar, desde el punto de vista paisajístico, es privilegiada. Hacia el norte se extiende la campiña cordobesa, un paisaje suave cuya visual la cierra Sierra Morena. En este vasto territorio se observan ciudades como Montilla, Montemayor, Espejo, La Rambla y Montalbán. Un paisaje de predominio absoluto del olivar, con pequeñas parcelas de viñas que recuerdan la importancia vitivinícola de esta comarca.Hacia el Oeste del Cerro del Castillo se extiende un conjunto de elevaciones que cierran las visuales profundas en esta parte del paisaje. En primer plano se observa la vaguada del arroyo de la Tenería, encajada entre el Cerro del Castillo y la falda norte de Cerro Crespo o del Aceituno. En esta zona, por el contacto de los materiales permeables (calcarenitas) con los impermeables (arcillas), se producen surgencias de agua que han sido aprovechadas desde la antigüedad hasta nuestros días (Fuente de la Tenería o de la Saladilla, Fuente del Aceituno y Fuente del Aljamil). Detrás de este cerro sobresalen los de las Atalayas, donde se erigía otra torre almenara directamente comunicada con el castillo, punto de vigía de los pasos desde La Puente de Don Gonzalo (Puente Genil), la vaguada de Zóñar y el río Cabra en dirección a Santaella.Hacia la zona sur, tras el paisaje urbano, se distinguen algunas formaciones geológicas de interés. En este segundo plano el Cerro de la Torre de Camarata, con 490 m.s.n.m., cierra la perspectiva desde el Castillo hacia el Sur, inconveniente que se solventó en la Edad Media situando en su cima una torre almenara que lo comunicaba visualmente con Monturque a incluso Castillo Anzur, sirviendo como punto de vigía y control del territorio. Este cerro es el ejemplo más representativo, dentro del término municipal de Aguilar de la Frontera, de las formaciones con pendientes más pronunciadas que caracterizan la Campiña Alta, cuyo origen está en los deslizamientos de materiales procedentes de las cercanas Sierras Subbéticas que se vislumbran al fondo. Elevándose detrás de la ciudad de Cabra sobresale el Picacho de Cabra, donde se erige el Santuario de la Virgen de la Sierra, con 1.217 m.s.n.m., rodeado de otras cimas destacadas de la serranía Bética en el Sur de Córdoba como La Lastra (1.242 m.) y Lobatejo (1.380 m.).Un poco más al sur entre los cerros de Pocapaja y La Torre, se vislumbra la Sierra de la Virgen de Araceli, a cuyos pies, por la vertiente norte, se distingue Lucena.Completa esta panorámica general la Sierra de Montilla, al este, en la que destaca Cerro Macho, entorno privilegiado cuyos suelos soportan los mejores viñedos de la D. O. Montilla Moriles. Desde esta sierra bajan los arroyos Benavente y Campiñuela, con elementos tan característicos como Piedra Luenga, un picacho calcáreo que aflora por erosión diferencial. En primer plano, cerrando la visual, el cerro de Tumbajarro o de San Cristóbal, entre el cual y el del castillo discurre el arroyo de la Fuente de las piedras.Un paisaje cambiante en las distintas épocas del año, tierra rica, de clima suave que ofrece todo lo necesario para la subsistencia humana, como lo demuestra la existencia de un asentamiento humano que sobrepasa los cuatro mil años de antigüedad.

El castillo de Aguilar, un mirador privilegiado 1

El proyecto de elaboración de esta página forma parte de la actualización de contenidos y la incorporación de nuevas tecnologías en el Centro de Interpretación del Paisaje y la Historia de Aguilar de la Frontera, subvencionado por el Patronato Provincial de Turismo de Córdoba, ejercicio 2018, organismo de la Excma. Diputación Provincial de Córdoba.

 Nota pie Castillo de Aguilar 1